sábado 4 de abril de 2009

CAPÍTULO TERCERO DE RANDOLPH

Él vino en un barco, de nombre extranjero

¡Carajo! Otra vez. Como una pandemia se expande en mi cerebro para ordenar a la mano, con movimientos fluidos, que grabe la huella de sus recuerdos. El alemán no volvió. Nunca. Sus cabellos rubios como la cerveza seguro encontraron en otras bocas el adjetivo y los besos y el olvido. Y ella se me presenta cada noche para exigir que yo guarde su memoria. Está vieja; ella, no su memoria. Ya en otros puertos la habían nombrado, en voz baja, como se cuentan las historias de aparecidos. La primera vez que se presentó me arrancó la camisa y me arañó el pecho buscando furiosa el corazón tatuado de su gentil. No lo halló. A cambio, yo le regalé un recorrido por mi mundo impreso con sangre y tinta negra. Tocó mis hombros y se perdió por las callejuelas del viejo puerto de Marsella. Desde el faro de Santa María saltó y en vuelo rasante silueteó con sus dedos mi vientre dibujando el contorno de la Torre Della Linterna y el Boccadasse de Génova. Embriagada por los olores de las especias desplazó lentamente la palma hacia mis muslos donde el calor la retuvo, por unos instantes, pensativa. El Faro de Alejandría, con su fuego eterno para guiar a los navegantes le susurró algo al oído. Ella se incorporó con un gesto desencajado, interrumpió el viaje y se marchó. No la he vuelto a ver...
- ¡Rinnnnnnnng!... ¡Rinnnnnnnng!...
¿Eh? ¿Quién osa perturbar la paz de mi morada? Ahora no, por todos los demonios, que están a punto de salir y tengo que callar la boca a la doña.
- ¡Rinnnnnnnng!... ¡Rinnnnnnnng!...
- Randolph… Randolph… ¿Es que no oyes que están llamando?
- Voy

¿Será posible? Esto que no rompe a hervir; y ésas que no salen; y la del rubio comiéndome otra vez el coco.

- Rinnnnngg… rinnngg…
- Randolph… Randolph… ¿Es que no vas a abrir nunca? Ten cuidado, mira por la mirilla no vayan a ser los testigos.

¡Hostias, el padre Benito!

- Padre, qué sorpresa, pase, avisaré a mi madre…
- No es a tu madre a quien vengo a ver, sino a ti.
- ¿Y qué se le ofrece?
- Sabes que en el barrio la gente habla y me han llegado rumores de tu predilección por el género menudo. Como comprenderás, la lujuria ya es de por sí pecado mortal, pero si el objeto de deseo es una menor además es delito.
- Pero… ¿de qué habla? lujuria, delito, pecado… si desde que la Juani me echó lo que menos me interesan son las mujeres… Más le vale cuidar de las malas lenguas que se retuercen siempre hacia el más indefenso. O pregúntele a su sobrino, que sabe bien de qué hablo.
- ¿A qué te refieres, hijo? ¿Qué tiene que ver mi sobrino con todo esto?
- Cosas que se dicen en la calle, yo también tengo orejas.
- ¿De mi sobrino?
- Y de Usted, padre.
- Nada, hijo, nada…, bobadas, que yo sólo venía a avisarte de las lenguas de vecindonas. ¿Y cómo está doña Angustias?
- Pase usted, padre, yo estoy preparando el almuerzo.
- Nada, nada, no os molesto entonces, en otro momento Randolph, dale recuerdos a tu madre de mi parte, ya me pasaré con más tiempo, adiós, adiós…
- Vaya usted con Dios.


Y ahora cómo te quedas ¿eh? Vas a tener que largar al niño otra vez al pueblo o te mandan de misiones al Camerún, so mamón.

- Randolph ¿quién es?
- Nada, mamá, uno vendiendo máquinas de coser.
- ¿ Le has dicho que ya tenemos? La singer
- Sí mamá, se ha ido corriendo a coserse la lengua.
- ¿Qué has dicho? No te oí bien.
- Nada, nada, voy a calentar la sopa.

Qué hartura de vieja, no se calla nunca y no se le va una. Como le pille la cartilla del monte me abro y a tomar por culo, me enrolo otra vez, el tiempo suficiente para llegar lo más lejos posible de aquí, y con el salario y los ahorrillos me busco la vida un rato por esos mundos que reclaman mi presencia. Esto es. Tengo que abrirme a nuevos horizontes, lejos de las niñas y de la vieja y de los recuerdos y del padre Benito y de las madres y los dolores y las voces y la sopa de tomate.
DiARIO DEL PaDRE BENiTO
Lunes, 3 de febrero de 2009

Quizás mi naturaleza se halle más cerca de la infamia que del amor, o de la compasión. Quizás los preceptos del romanticismo me tendieron trampas que yo interpreté como sentencias inequívocas. Quizás mi mundo de sueños se desvaneció cuando lo encontré a él, paradigma en carne y huesos de una historia de heridas abiertas por cerrar. Vuelvo a mearme en la cama. No como antes, cuando era niño y no sabía de convenciones ni normas. El miedo es el que ahora abre sin pudor las puertas de mi esfínter dejando salir intermitente el líquido amarillento, caliente en su empeño de hacerse notar, receloso de mis esfuerzos por contenerlo, amargo y pestilente como la pupa que crece en mi estómago y que nada acierta a extirpar. También he vuelto a fumar. Y sueño. No un sueño cualquiera, uno de ésos en los que uno pierde las llaves y no repara en ello hasta que la sombra se abalanza mientras el hurgar en los bolsillos se convierte en la pesadilla que nunca cesa. Sueño que fumo y me orino, a la vez, o primero lo uno y después lo otro, mientras él me sonríe con su boca golosa. Y yo no puedo parar en el sueño, no puedo acercarme y auparlo hasta mi cintura para compensar su belleza con el beso divino.

Ahora me lo pongo a diario pero no sirve de nada, la carne se acostumbró a la presión. Tampoco sirve que clave las rodillas ante él y convoque el perdón con llantos y rezos. Ni que enjugue las lágrimas en el manto sagrado. Tampoco el agua bendecida me quema la piel anunciando el pecado. De nada sirve. Nada sirve de consuelo ante su carita risueña y sus frágiles miembros aún por hacer.

15 comentarios:

Raquel Barbieri dijo...

Qué duro, Isabella...

Primeramente, me encanta la forma que le diste al diálogo entre Randolph y el padre Benito, luego la intervención de la vieja negadora que no quiere que nada se le escape, y se le escapa lo fundamental... qué verdad, el muerto viene a exhortar al degollado y al comprender el código, se aleja.

Pobre Camerún, si llega a ser la morada de So-and-So...

Besos y congratulaciones:)

Carlos Paredes Leví dijo...

Parece que seguimos adentrándonos en la senda de lo sordido y lo cutre....¿no estarás leyendo determinada poesía que encamina hacia lo grotesco?.

Una pregunta: ¿Randolph está inspirado en el degenerado de Pradero?.

Un saludo, Maestra y gracias por esta incursión en unos terrenos que me resultan ajenos.

Ichiara dijo...

De momento nada de Camerún, Raquel, despachó al sobrino y todos en paz y gloria, para variar.

Esto es el yo me lo guiso, yo me lo como y los excrementos en privado, para luego salir de nuevo con el culo apretado y la sonrisa en la boca, jajaja

Randolph, como verás, tiene su enjundia y arrastra un pasado pesado de histéricas lisérgicas y aguas embravecías. Lo de las niñas es sólo un entretenimiento visual, creo, ya veremos por dónde sale.

Besotes


Carlos, te aseguro que mi vida fue siempre muy normal tirando para aburrida. Si mi madre leyera algunas se descompondría con esas cosas de las madres de creer que lo que uno escribe forma parte de su ajetreada vida, jajaja.

Pero es cierto que me tira la cutrez y me diste la idea de describir la casa de la madre de Randolph, que no tiene desperdicio.

Pradero? el portentoso caballero de tierras lejanas? el semental de BA? No, mi Randolph es tirando a flojete, degenerado pero flojete.

Besos

Antígona dijo...

Releo los post anteriores para ponerme al día de la historia completa y no dejo de preguntarme si algo significará que el difunto marido de la madre ("Ay qué mala suerte, Benito, qué hijo más inútil me dejaste...) se llame igual que el señor cura.

Depravado será Randolph, pero de tonto no tiene un pelo, ¿no? La falacia del tu quoque siempre ha tenido un gran poder para hacer callar la boca del contrario, por falaz que sea.

¡Y además Randolph tiene ínfulas literarias! Cada vez me parece más interesante tu personaje. El diario del padre Benito, un portento. Le honra su sinceridad consigo mismo, pese a la perversidad de sus deseos. Ay, qué mala es la represión.

Escribes muy bien, supongo que te lo habrán dicho ya mil veces pero no me ahorro mi propia opinión.

Un saludo

Ichiara dijo...

Gracias Antígona, Randolph tiene ínfulas literarias, es cierto, en breve tendrá la oportunidad de mantener una conversación más interesante que las excusas ante su madre.

Aprovecho para regalarte unos versos de Rilke de los sonetos a Orfeo, bellísimos


No se ha reconocido el dolor
ni se ha aprendido el amor
y lo que nos aleja en la muerte
no ha sido develado aún.
Solo el canto sobre la tierra
santifica y celebra.


Después de leer Lo desconocido me vinieron al recuerdo. Yo también me sentí atrapada por Rilke hace muchos años, a raiz de una película que hablaba de la relación Rilke, Lou Andreas y Nietzsche cuando andaba por los 17. Ay, que deberíamos cambiar el catecismo por las elegías de Duino y andaríamos todos santificados.

Un abrazo

Antígona dijo...

Deseando estoy ver los resultados de esas ínfulas literarias de Randolph. ¿Recorrerán también las sendas de la depravación?

Muchas gracias por los versos, conozco bien las Elegías pero siempre es un placer volver a leer de nuevo los hermosos y lúcidos versos de Rilke.

Si recuerdas el título de esa película, no dejes de decírmelo, me encantaría verla. Lou Andreas Salomé es un personaje interesantísimo. Estuvo en relación tanto con Freud, como con Nietzsche y Rilke. ¡Qué ojo clínico el de esta mujer a la hora de escoger a los hombres de los que se rodeaba!

No sé si me habrás dejado aquí este comentario porque ayer no se podía comentar en mi blog. Nada más lejos de mi intención. La cólera de Aquiles no sería lo que es sin sus habituales debates con sus comentaristas. Es que a veces blogger se comporta como un auténtico demente. Pero el problema parece que ya está solucionado.

Un abrazo

Makiavelo dijo...

A Randolph parece que le han colocado el San Benito encima.
Creo que aún está a tiempo de tomar las de Villa Diego e irse con viento fresco.
Seguro que le irá mejor.

Besos.

Antígona dijo...

Las Elegías y los Sonetos, quería decir, que siempre se consideran ligados :)

Otro abrazo

alfaro dijo...

Vaya, con el Padrecito!
Es demasiado esa carta final, especie de diario llorón,
claro que el diálogo anterior también es demasiado...
Y la primera parte, ese viaje sin memoria en el que el alemán se quedó perdido...
Me ha gustado mucho, empiezo seria, me sonrío y casi que me río y al final le digo al padrecito: anda ya...
Un abrazo.

Vill Gates dijo...

Vaya veta la que hizo que la siguieras...
No, no. No le contaré nada a tu madre. Que siga así en su mundo de hija ideal que escribe la lista de la compra y poco más.
Saludos.

Ichiara dijo...

Eso es Alfaro, anda ya, que estamos aburridos de la misma cantinela; llevan siglos jodiéndola y después dándose golpes de pecho. Lo del alemán es una concesión de Randolph que oye voces desde pequeño. No sólo lo visita la penélope aficionada a los tatuajes y los rudos hombres de mar, también otros.

Un besote.

Vill, una vez me leyó una carta privada de amor y casi le da un patatús, tenía entonces yo quince años y el enamorado una melena de la que se habrían podido hacer 1500 pelucas. Desde entonces se muestra muy discreta, sólo le doy poemas pero le aburren porque dice que no los entiende.

Mejor la lista de la compra.

Un beso

Makiavelo, te salté a la comba, en esa tesitura se encuentra Randolph, se va o se queda con el coñazo de madre, pero me temo que le cuesta trabajo desprenderse de la jaca que sabe dónde puede tocar para hacer sonar la campanilla.

UN beso

Raquel Barbieri dijo...

Me encanta el diálogo:

- Randolph ¿quién es?
- Nada, mamá, uno vendiendo máquinas de coser.
- ¿ Le has dicho que ya tenemos? La singer
- Sí mamá, se ha ido corriendo a coserse la lengua.
- ¿Qué has dicho? No te oí bien.
- Nada, nada, voy a calentar la sopa.

Esto en sí mismo es genial... y otra cosa que me gustó es la estructura mixta entre dramaturgia, novela y la inserción de una página del diario íntimo del padre Benito.
Ya me imaginé algo con unas tapas no demasiado limpias.

Besos, querida Isabella:)

NoSurrender dijo...

Veo que los mecanismos de autodefensa de Randolph funcionan como una máquina de precisión. Es una pena que su inteligencia no sirva para generar empatía y desarrollar su Yo social y bla, bla, bla. Pero en cualquier caso, estoy seguro de que sabrá cómo huir de la sopa de tomate!


Salud!

Sibyla dijo...

Realmente los pervertidos se multiplican como los hongos...

Sigo pensando que el nombre de Randilph, pa el Sur es un poco hollywoodiense?

El diario del Padre Benito entona la "mea culpa"...

Besotes guapa! Y que el toro sea leve y lo cojas bien asido por los cuernos!

Ichiara dijo...

Raquel, yo lo veo un poco pastiche, pero a veces me siento así, y me salen los engendros, jajaja. A mí también me encanta lo de la singer.

Besotes

Lagarto, seguro que sí, no es posible mantener mucho tiempo la sopa caliente y él es espabilado aunque no para todo, o sí?

Besos

Siby, es que el abuelo de Randolph era natural de Illinois, aunque se vino pa la tierra detrás de una torera que conoció en Méjico DF, durante la gira iberoamericana de la muchacha, jajaja

Lo del toro no sé, ando despistada y tengo al Bosco muy disgustado. Pero algo saldrá, digo yo.

Besos, otra vez al curro.