lunes 4 de mayo de 2009

CAPÍTULO QUINTO DE RANDOLPH

Pobre Benito, un pavo a medio asar, chulo hasta que le enseñas el puño y se acojona. Nos invaden los capullos a los que les enseñas el palo y asienten con el sí señorito, no señorito, lo que usted mande, señorito. Pero, ay, si en vez de señoritos de hacienda heredada son señoritas educadas o niños indefensos o jornaleros deslomados o maricones asustados o viudas sin pensión o retrasados embelesados o gitanitos y morenos o transeúntes despistados o muñecas despiojadas o gatas preñadas o catetos renacidos o verduleras frescas o novias abandonados o chupatintas desengañados. Ay, la mula, vestida de pantera con las uñas fuera para arrancar las tiras de pellejo del infeliz… Coño, qué asco, como una vulgar cupletista en mallas. Coño, qué bueno como personaje para la gran novela del siglo XXI, la que hará palidecer al gran Quijote. Muerte al nerd y al bird y hasta a Perry Manson, que alimentó a varias generaciones de españolitos deseosos de ostentar el mando de la justicia y que terminaron por joderme la nómina, a mí, y añadirle a la Juani un plus para bragas de raso que luce sin pudor, sin mí.

- Mamá, ¿dónde tienes el matón?
- ¿Y eso que es, hijo?
- Lo de las cucarachas, ha salido una del fregadero.
- En el mueblecito de la costura, en el salón.

Costura, costura…


- Y date prisa que son menos diez.

Menos diez, menos diez…

Voy a prepararme para la cita. Un poquito de agua por aquí, el varón dandy por allá y en medio, el hombre ¿Cómo dijo que se llamaba? Ah, Carmelita, como la orden religiosa fundada por la santa. Sólo espero que esté a la altura de tan excelso nombre. ¿Llaman? Un timbre… dos…, pausa… una chica apocada. Buena señal si buscara una esposa, mala señal para lo que necesito ahora.

- ¿Carmelita?
- ¿Randolph?
- Yo mismo, pasa.
- Gracias.

Lo dicho, se ve contenida. Seguro que es por la decepción, y está en la fase precaria. Precarius, raíz de la palabra oración, sugiere la dependencia respecto del deseo de otra persona. Denota además inseguridad y riesgo. Pobre Carmelita.

- Vamos a la salita, Carmelita.
- ¿Cómo está tu madre?
- Muy bien, recuperándose, ya sabes, lo jodido de la edad, el tiempo, ese ente malicioso que devora sin contemplaciones y te conduce irremediablemente a pérfidas constelaciones de gravedad cero ¿a qué te dedicas?
- Trabajo en la consulta de un oftalmólogo. Soy enfermera titulada ¿Y tú?
- Yo escribo.
- ¿Escritor? ¿qué escribes?
- Letras… Letras. Ya sabes, una detrás de otra hasta componer palabras… Después, un espacio intermedio, tres o cuatro milímetros en blanco, y otra y otra y otra batería de palabras hasta componer frases que se enlazan siguiendo reglas…
- Disculpa, Randolph, no pretendía ofenderte. Es muy interesante, quería decir qué escribes ¿novela, ensayo, poesía?
- No te preocupes, muchacha, sólo bromeaba. Esto…, estoy escribiendo una novela y un ensayo sobre la tolerancia a los farinánceos y sus implicaciones en el desarrollo de la nueva estética del XXI.
- Una novela… y ¿de qué trata?
- Ah, no, eso no. Un escritor nos desvela nada de su obra hasta que el manuscrito no está terminado. C’est la loi, ma petite. Precisamente esta tarde iba a solucionar un problemilla que tengo con un amigo informático. El lapto se fue, marchó con la barriga llena de macedonias, pucheros, gazpachos, cocidos y hasta filetones de letras, saciado hasta las trancas, y a mí no me ha dejao na. Ni un tristecito mendrugo que llevarme a la boca. El trabajo de tantos años, tantas horas de estudio, de recopilación, de dolor, toneladas de letras presas en el laberinto de la memoria de ese ser perverso, despreciable. Qué sinrazón. Y lo peor es que necesito del clamor de las teclas para crear, música de fondo, ya sabes.
- ¿Se te ha ido el disco duro?
- ¿Duro? Pero qué dices muchacha, toca, toca (ésta no sabe de la soledad del varón).
- ¿Cómo?
- La cabeza, niña, la cabeza, todo está aquí, en la cabeza. Hablaba metafóricamente. La memoria es selectiva, y especialmente cuidadosa en almacenar los frutos de la creación. Excepto cuando falla algo. Hay ojos en todas partes, muchos pareados, bien equilibrados, y otros tuertos que se salen de la órbita para husmear el caldo ajeno y hacer su propio potage. Por eso no puedo hablar.
- (Este tío está loco, por el amor de Dios) Ya te entiendo. No sé, yo tengo un pc en casa sin utilizar, desde que me compré el portátil, que me es más cómodo…
- ¿Cómo? Ay, mi hada madrina, la madre de la creación, mecenas de los perdidos en el tránsito a la gloria… Si no fuera por las hienas que seguro están al quite declamaba para ti, una oda, o dos ¿Vamos a tu casa?
- Bueno, yo… Vale. Si quieres te lo traes hasta que te arreglen el tuyo.
- Ya veremos, ya veremos, mi reina.

Carmelita, ay mi diosa, con una faldita escocesa y calcetines roídos pasa por una de mis niñas.
Treinta y ocho o treinta y nueve, tan sanita, la prueba palpable de los beneficios del puré de patata.

19 comentarios:

Makiavelo dijo...

Una cosa me queda clara, y es que a todos los locos les da por escribir. Me refiero claro está a los de ficción.

Para sobresaliente.

Besos.

alfaro dijo...

El primer párrafo es magnífico, y cuando explica qué escribe...
Muy bueno.
Abrazo.

Antígona dijo...

No es nada pretencioso este Randolph, qué va, la gran novela que hará palidecer al gran Quijote... En fin, démosle un voto de confianza a este perverso majadero con visos de loca genialidad.

Y tú, Carmelita, por dios y el diablo, ¡sal corriendo, huye! Con lo sensata y cabal que pareces. Pero claro, tampoco hay que fiarse de las apariencias.

Precariedad y dependencia del deseo de otro. Me has hecho recordar a Girard y su teoría triangular del deseo como negación de la posibilidad de un deseo originario. No sé si conoces el texto, "Mentira romántica y verdad novelesca", pero es altamente recomendable para los amantes de la literatura.

Un beso.

PD. Totalmente de acuerdo con Alfaro.

Isabel chiara dijo...

Pues sí que hay muchos locos de ficción que escriben, Makiavelo, y me da que pensar en la idea de la locura que tenemos.

Pero más que loco, que también, Randolph es un caradura, un perfecto inútil y un aprendiz de sinvergüenza.

UN besote.


Alfaro, vaya, el primer parrafito era el doble de extenso, hacía un repaso por los cabezas de turco habituales de los padrecitos, y me salían un montón más, pero creí innecesario tanto detalle. No olvidemos que Randolph, además, es inconstante y pasa de un pensamiento a otro con una rapidez alarmante. No quiero ni pensar que como dice Maki tenga una enfermedad mental de las graves. Pobre Carmelita.

Ingual que padres benito hay tantos Randolph desperdigados por el mundo...


Besotes


Antígona, no he leído "Mentira romántica y verdad novelesca", pero mira tú que ya estoy machacando el gogle bendito para saber más. Habla de mitos, uno de mis temitas preferidos.

Me has dado una idea, ya veré la posibilidad de convertir a Randolph en el trasunto de alguno si me deja, que esta gente cuando se siente segura te cogen por lo pelos y hacen lo que quieren.

Carmelita no se convertirá en estatua de sal, tiene mucha vista y aunque no leyó a Girard desconfía del amor romántico, jajaja

Un besote

Sibyla dijo...

Qué tal la resaca de la Feria?

Veo que el finito te ha inspirao, como siempre!

Sabes, pienso que el tal Randolph no es tan tonto como parece...Y la Carmelita esconde en el fondo pasión contenida, que tal vez llegue a desatar con el del "disco duro".
Al final mató a la cucaracha?...aunque el pobre insecto es un santo al lado de la cucarach Randolph.

Me quedo esperando el capítulo sexto!

Besotes guapa:)

Halatriste dijo...

Al Randolph ese es lo que le hacía falta un PC y conexión a Internet, y seguro que saca al Hyde que lleva dentro.
Muy bueno a ver por dónde nos llevas Isabel.
Besos

RAQUEL BARBIERI dijo...

Ay, mamita querida... me lo devoré.
Qué inspiración, Isabella. Hablando de la estructura, veo esta historia de Randolph como muy teatral.

Yendo a la sustancia, si la pobre Carmelita supiera lo que está por meter en su casa, creo que no habría mencionado que tiene un PC sin usar. Pienso que Randolph es, además de todo, un caradura, como decían las abuelas: un vividor, como se dice en Buenos Aires, en lunfardo: tiene alma de cafiolo, y encima es versero.

El último párrafo es meraviglioso.

Te mandamos besos, la chiquita y yo :)

NoSurrender dijo...

yo, lo que no le perdono es el varón dandy, la verdad.

Pobre e inocete Carmelita, ya la veo caer en las garras del varón dandy.

Isabel chiara dijo...

Sibyla, el finito se quedó en la feria, está bueno fresquito pero yo prefiero el puré de patata, jajaja, como Randolph.

Este tipo existe, y Carmelita también, pero ellos no lo saben, igual que tampoco saben lo que les espera a cada uno, en comanda y por separado, jeje

A mí lo que más me interesa es su teoría estética, la de Randolph, y a sabiendas de que usa varon dandy me tiene en ascuas.

La feria pa los flamencos, yo soy tremendamente sosa y tengo el pelo tan corto que no me sale ni un caracolillo.

Besotes

Hala, el tipo es interesante aunque parece lo contrario, tiene un mundo interior rico en fécula y proteinas, y conserva una figurilla apolinea que muchos quisieran, jajaja

Ya veremos en qué queda la cosa

Besotes

Carlos Paredes Leví dijo...

Que a los locos les de por escribir, como apuna Maki, no es malo. Lo peor es cuando les da por otras cosas como meterse en política o disponer de largos espacios televisivos para el formateo de mentes poco formadas y expandir, con efecto multiplicador, perversas conductas con total impunidad.

Me hizo gracia lo de Varón Dandy. Personalmente, me lo imaginaba más de Otelo...

Los cobardes, enganchando con la primera parte del relato, siempre son tiránicos con quiénes son más débiles y sumisos ante el poderoso. Una constante que se sigue repitiendo desde el orígen de los tiempos.

Un saludo, Maestra.

Isabel chiara dijo...

Bueno Raquel, pero no te atragantes con Randolph, que es hueso durillo y teatrero: pero quién dice hoy día eso de muchacha? me suena a cuando andaba por los quince. No sé cómo Carmelita se relaciona con semejante mastuerzo. Y cuando empiece a escribir ya veremos por dónde le sale el pc a la señorita.

Besos duo

Lagarto, Randolph es de la era del varón dandy, él, yo y unos cuantos más crecimos con ese olor penetrante y los anuncios casposos de llega el hombre. Algunos evolucionamos hacia gustos más placenteros, pero el pobre Randolph se quedó varado, casi como Moby Dick, aunque sin un Ahab que le diera una buena tunda.

Y Carmelita, pobre Carmelita, le crecerán algas en la nariz (sigo con 2666).

Besos

Isabel chiara dijo...

Estamos de acuerdo Levy, tenemos una buena colección de locos literarios, filósofos, pintores, poetas y blablabla sus obras nos inspiran mundos maravillosos.

Los otros, los políticos y propagandistas son de temer, también tenemos colección y consecuencias.

Por eso necesitamos a los primeros, pa que nos anestesien de los segundos.

Esa figura del sí señorito se ha dado y se da mucho por mi tierra, es una realidad que jode pero es lo que hay.

Otelo, casi la olvidé, también era de la época, opaca y pegajosa. Qué curioso, ahora que lo pienso, hasta los olores de la época, algunos, eran opresivos. Me acuerdo de Maja, un perfume femenino que lo único que tenía interesante era el envase.

Besos

Carlos Paredes Leví dijo...

Y qué me dices del jabón negro Magno?? ¡Cómo olvidar su aroma...¡

De Varón Dandy y Otelo, sólo recuerdo los anuncios de tv. Yo, por esa época, usaba Old Spice.

Un saludo.

Isabel chiara dijo...

El magno me encanta, el olor a brea, y más cuando estoy cerca del mar. Pero también recuerdo cómo de niña le mangábamos a una tía mía su pastilla deluxe de Camelia, un jabón que nos hechizaba porque pensábamos que en ese trozo ovalado se encontraba el auténtico secreto de la belleza (coño, parezco una publicista amordazá), jajaja, y nos dábamos un lote de camelia en la cara que luego la pobre de mi tía nos perseguía con los restos (un papelillo fumar) y nos castigaban sin caracoles para cenar. Qué recuerdos.

El old spice era de modernos, jajaja.

Carlos Paredes Leví dijo...

Isabel Chiara:

Luxe ¡¡ Ése no era el jabón que anunciaba Raquel Welch ?.

Sí, el Old Spice era para modernos. Ahora, mucho más evolucionado y maduro, me echo Nenuco...

Me han entrado ganas de acercarme a la calle Toledo a tomarme unos caracoles con cerveza negra...

Un saludo.

PD: POr cierto, ahora La Razón regala, todos los martes, un cd con capítulos de Arriba y Abajo.

Isabel chiara dijo...

Estupendo, me encantaba esa serie, qué buena. Yo estoy enganchada con una auténtica joya llamada a dos metros bajo tierra, ya he visto la última temporada y final de la serie y me ha dejado exhausta, es de una belleza tan extraordinaria (aún se me saltan las lágrimas recordando algunas escenas) Y tan crítica con los prejuicios que nos acobardan.

Dicen que los caracoles son estupendos para la piel, Carlos, así que nada de luxe ni leches.

Pradero dijo...

Tu escrito me dió mucha hambre!
Cuando llegué a la parte del puchero tuve que limpiarme las babas.
:)
Una pregunta al márgen: ¿te gustan los caracoles? (comerlos)

Chau, me voy a masticar, no sin antes zamparte un chupón.
;)

Laluz dijo...

Tenés una gran habilidad en crear climas, no es la primera vez que te lo digo. Coincido con Rachel en lo teatral, uno se mete en tus historias como en un escenario. Hasta me dió miedo por Carmelita...
Besos

Isabel chiara dijo...

Juan Pablo, me gustan los caracoles, sobre todo las cabrillas, que son más grandes, y si están rellenas mejor. Me entra hambre, salgo al patio, a ver si encuentro algo que echarme a la boca, jajaja

Besotes

Luz, el ambiente lo crea Randolph, que es muy listo y sabe camelarse al personal. Carmelita no debe tener miedo, sólo paciencia.

Gracias y un besote