CAPÍTULO NOVENO DE RANDOLPH
Irás al infierno, madre, ni tan siquiera los santos de las estampitas que coleccionas moverán un puto dedo para recomendarte al altísimo que, por cierto, tiene que estar hasta la coronilla de beatas y beatos de pacotilla. Pondría la mano en el fuego que a la santa que tiene encima de la mesita, la de la toga y cara de cerdo, la he visto yo en algún sitio. Aunque si te he de ser sincero, me acompaña el ciego desde que la Carmelita se explayó entre mis muslos y me mostró un paisaje menos farragoso que el que me asiste desde que retorné al hogar familiar. ¡Qué mujerón! Va la tía y me dice esta mañana: Randolph, no desperdicies tu talento. Te arreglas como corresponde a un tipo de tu edad, coges un taxi y te presentas delante de tu jefe. Quiero volver, le dices y, a continuación, regresas a mi lado que te voy a preparar una lubina al horno pa cargarnos de potasio.
Dios mío, el potasio es un mineral necesario para el sistema nervioso y la actividad muscular ¿Qué próxima aberración me tendrá preparada? Yo no sé tú, mi querido Watson, pero las pruebas que esta mujer me pone de soslayo no me ofrecen ninguna pista del delito. Diría más, me confunden a tal extremo que mi cuerpo produce acetilcolina en dosis exasperantes con el consiguiente incomodo de la diarrea. Es imprevisible la diosa. Igual que mi jefe que, próximo a la jubilación, me mandó donde mi madre y le he tenido que apañar la clave de su contabilidad particular. El muy cretino lleva años haciendo la vista gorda. Mueve el culo, le he dicho, y corría más que el tío de la lista rellenando mi ingreso otra vez en el cuerpo. Y a sentarme, que el cuerpo para el que trabajo no conoce la actividad ni de lejos; y a mí me viene bien para leer y meditar. Que se revienten la cabeza los de recursos y actividades que lo mío es vigilar y, muy de tarde en tarde, señalar con el dedito desde la 56 con los flamencos, aunque ninguno lleva lunares ni baila enloquecido, que están muy quietecitos hablando del bien y del mal y el paraíso y el infierno y las luces y las sombras y el deseo y la contingencia y el pecado y el tiempo. Y el tiempo. Y yo sentado, esperando que los monstruos me revelen el secreto, añorando la paleta que me lleve a la inmortalidad.
Coño, ya sé dónde he visto a la santa con cara de cerdo.



14 comentarios:
Del post se deduce que no es autopromoción, jajaja. Me daba un pelín de cosa y aproveché que R volvía al trabajo (siguió el consejo del sr Lagarto) y casualmente es vigilante en el Prado.
Con cara de cerdo no tiene ningún mérito convertirse en santa. Lo verdaderamente milagroso sería que lo fuese si estuviera tan buena como Ava Gardner.
Los plátanos también son ricos en potasio, no?
Un saludo.
Dicen que quien no se promo... que no..., así que está bien la paleta,y la lubina con su potasio, que por algo preferirá el pescado al plátano.
Abrazos.
llego tarde, pero qué importante es el potasio, qué haríamos sin potasio, viva el potasio...
espero descubrir-te en el próximo relato.
un abrazo.
Carlos, R tiene una edad en la que ya empieza a experimentar el embarazo embarazoso dados su carácter indolente y su afición al caldo de alta graduación. Por eso retiene líquidos, y el potasio, además de otras bondades, es muy bueno para eliminar lo que sobra. Las fresas, el melón, el pavo y las nueces también son ricos en potasio.
El plátano pa las monas, dijo R pensando en la de la cofia. Ava era una diosa, en todo caso el sagrado corazón clavado en el pecho y un mantón más largo que la capita de superman (pa que se le vean las piernas).
Besitos
Alfaro, lo de la promoción me hace gracia, ya pasé en una ocasión por una historia llamada pechakucha y no me quiero acordar, siete minutos, sólo siete minutos y parecía afrodita A a punto de lanzarle una teta al público. Qué verguenza. Prefiero, como dice R, de soslayo.
Otro alimento rico en potasio es el berro, también la zanahoria y los frijoles.
El plátano pa la mona.
Besotes
Sense, fíjate que cantidad de alimentos ricos en potasio. También el yogur, las setas y el melón.
Sin el potasio no seríamos absolutamente nada. Moles hipertensas acarreando líquidos inmundos en las barrigas infladas.
Espero que me descubras.
Un abrazo
¿Pero qué maravilla es esa que habéis hecho, Ichiara? Quiero más!!! Y me han encantado los interactivos, joder, los he disfrutado como una cría.
Genial vuestra idea de poner en movimiento un cuadro que parece pedir por sí mismo ese movimiento, que invita con el dinamismo de sus imágenes a hacerlas bailar e interactuar. Y el resultado, o lo que he visto de él en el trailer, me ha parecido impresionante.
Enhorabuena!
En cuanto a Randolph, ay, me temo que a su disparatada cabeza no le va a sentar nada bien estar todo el día ante el cuadro del Bosco. Si yo fuera su jefe, lo mandaría a otra sala pero ya mismo. No sé si en el Prado hay obras de Mondrian, pero si las hubiera, seguro que calmaban un poco su extravagante fantasía ;)
Me casan a mí mal lubina y aberración, pero vete tú a saber qué habrá en la calenturienta mente de Carmelita.
Un besazo!
A saber en qué estaría pensando Bosco cuando enmascaró a la beata con cuerpo de cerdo.
Llama la atención el que la iglesia en esa época no se pronunciara al respecto.
Besos.
Gracias Antígona, la idea rondaba desde hace un montón, pero la gente de MACC nos seleccionó la cosa y ahí ya no tuvimos más narices que meterle mano. Hay varias cosas, que conozca, acerca del infierno del Bosco. Una, un video de un grupo heavy realmente bueno (sé que en galicia hay un bar heavy empapelado totalmente con el infierno a escala gigantesca; ya sabes, la estética de los siniestro); y otro video que utiliza cuadros del renacimiento con una composición magistral (aparecen varias escenas del infierno).
Nosotros queríamos trabajar con el tríptico completo, jugar con sus metáforas y, sobre todo, plantear una mirada diferente. No me creo que Jerónimo fuera un moralista, para nada (y más después de bucear en su obra). A mí personalmente me interesa su sentido del humor y el tratamiento de los personajes femeninos en sus cuadros. El panel central no tiene desperdicio.
Sin embargo, este primer corto (habrá más) profundiza en todas esas cuestiones que a todos nos atañen y a la que algunos responden. Por eso, en la narración, incluyo fragmentos de los sonetos de Rilke, del reloj de Baudelaire y de MJ Romero (aquí al lado, en la ciudad sin nombre), porque le van como anillo al dedo a la simbología del Bosco.
De Carmelita qué podemos decir, ya lo ha puesto a trabajar (le presta el lapto, le da leña al mono y nolo va a mantener encima). El experimento de la lubina me preocupa, pero a lo mejor es marinera la muchacha y sólo es un capricho.
Yo a R lo sacaría del prado y lo metería de técnico en las salas de encefalograma plano de cualquier hospital, jajaja
Un beso y gracias
Maki, él estaba casado con una mujer muy rica y muy religiosa. Sólo decir lo que el de enfrente quiere oir: pecadores al infierno. Y el trato ya está hecho.
A lo mejor es que la beata era así de fea, la pobre.
Un beso
Yo sin venir tanto tiempo. Y me perdí de todo esto.
El camino va a ser largo.
Volveré.
Hola Vill, qué tal el viaje?
No te creas, no es tan largo y, sobre todo, sáltate lo que te apetezca, siempre estamos inventando cosas nuevas para comunicarnos, no?
UN abrazo
Me ha gustado muchísimo vuestro trabajo, Isabel. Y, como Antígona, me quedo con ganas de más. Me da un aire Greenaway que me parece tremendamente creativo y estimulante. Gracias por compartirlo.
En cuanto a R, creo que este trabajo le viene bien, sí. Algunos protagonistas de algunas salas deben deparar conversaciones muy interesantes. Y, bueno, luego se cena de maravilla, potasio incluido, delante de algunos bodegones, eh.
Besos.
Vaya, Lagarto, no había pensado eso de cenar con bodegones alrededor, debe ser una delicia. Las conversaciones en una sala flamenca del Prado serán seguramente más convencionales que en la última retrospectiva del Reina Sofía; pero R le saca partido a todo, no tiene otra que hacer allí, todo el día sentado.
Gracias por el piropo. Greenaway me encanta, soy su mosca cojonera.
Un beso
WOW, Isabella... claro, cómo podrían gustarles a los santos las beatas de ocasión. Yo creo que a ellos les deben gustar más las personas que se rebelan, que flaquean, que se cuestionan. Si a algún santo le gusta la madre de Randolph, pues será San Agapito ;)
Disfruté del chapter
Besos míos y de Renata
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