jueves, 22 de noviembre de 2007

La celebración

Como una polilla mojada, Susi asentía, besaba, sonreía, saludaba, abrazaba y daba sorbitos al vega sicilia absorbida por la marea de más de un centenar de invitados eufóricos, familiares propios y adquiridos, amigos, primos, el novio y el cura que horas atrás ofició con los ojos en blanco extasiado frente al recuerdo de la suculenta propina que Eugenio Serrano, padre de la exposada, había donado a la parroquia como donativo por el enlace de su única hija.

La finca El Esparragal, situada en el término municipal de Gerena, otrora latifundio productivo, se había reconvertido en salón luxury de celebraciones del más alto nivel. Tras una obra faraónica de remodelación del cortijo, se obró el milagro del acondicionamiento de zonas comunes y privadas destinadas al regodeo social de la aristocracia de la capital. Esa noche, catorce habitaciones habían sido reservadas para depurar los restos de sobredosis que algunos invitados foráneos tendrían a bien exorcisar entre cestas de fruta fresca y cortinas de cretona. La suite, regalo de la empresa de restauración a los novios, se estrenó tras las almibaradas instantáneas que Eduardo Luzón, Arte Fotográfico, realizó con su canon eos 411D, provista de filtros troquelados y efectos luminosos arrastrándose por el suelo del estudio, y exhibiendo su colección predilecta de histéricas estampas contorsionistas.

La sedación de Susi le ahorró a la pobre chica el espectáculo de rancio amaneramiento de Luzón, aunque Andrés, el novio, quizás por un efecto de arrastre, se reveló como un auténtico galán, tales eran las floridas posturas y tupidos morros que adoptó ante la cámara del insigne profeta de la imagen chic duplicada. El derroche de simpatía del novio duró lo justo y necesario para componer un álbum de doce beldades a 300 euros la unidad. Una suerte para Susi, que no estaba de humor para soportar ningún derroche de masculinidad cuando llegaran a la habitación a cambiarse el atuendo por otros más cómodos e iniciar los fastos de la celebración.

En la suite, Susi aprovechó que Andrés usaba el baño para registrar el chaqué y sacar la cinta de camela, regalo de ella de la época del instituto, con la intención de borrar la huella que sentimentalmente la había atado a ése que miccionaba tras la puerta en un derrame impetuoso y enérgico. El sonido del chorro en la taza actúó de cronómetro en la búsqueda de un lugar seguro donde eliminar de una vez por todas el rastro de su calentura juvenil. Debajo del colchón, un lugar seguro –pensó para sí-, y con suerte, si el macho, después del frenesí de la fiesta, aún conserva sus rudimentarias dotes amatorias se irán al carajo camela, susi descerebrada a los quince y la culebra que corroe mi estómago desde que regresé de Londres.

La ingesta y los devaneos delante del altar habían sido solapados ardientemente por Leonor, su madre, una mujer tímida e insegura, pero enérgica a la hora de disculpar y ocultar todo lo que pudiera perjudicar la imagen de su hija y, por ende, la del resto de su familia. Una leve intoxicación de myolastán y los nervios previos al enlace fueron la excusa a la risa nerviosa y a la falta de equilibrio de Susi sobre sus tacones de novia. Sólo un par de horas más y nadie notaría nada; el buffet, compuesto por langosta en lecho de espinacas glaseadas y cordero a la miel, borraría cualquier indicio de chismorreo de Sonsoles de Castro y Caty Palacios, sus más fervientes amigas, dueñas de Coffe & Break, la conocida cadena de salones de té, las correveidile de la alta sociedad sevillana, y dos zorras de campeonato para más señas.

21 comentarios:

Makiavelo dijo...

Hoy he sido el primero de la clase, me merezco un diez.

Me ha sorprendido tanta finura, pensaba que estaban más cera de Farruquito y su primo,
los reservarán para cuando
se divorcien. Creo que el muchacho va a tener que dar el salto del tigre sín música camelística.
Seguro que se apaña imitando el grito de Tarzán.

Carlos Paredes Leví dijo...

Excelente ���

Ichiara dijo...

Maki, no son de la familia de farruquito pero son canis con pelas, ya contaré de los negocios que traen entre manos. Creo que el novio va a beber tanto que ni tarzán ni camela, más lo veo tipo castrati y roncando.

Un beso

Ichiara dijo...

Gracias Carlos. Fíjate que lo que empezó oyendo soul sacrifice va a terminar en folletín por entregas.
Se me ha olvidado contar que las dos empresarias del coffee and break son divorciadas y tienen los pelos teñidos de color morado (un dato importante).

Un saludo

Sibyla dijo...

´Ja,ja,ja,ja
Qué buen rato me has hecho pasar, amiga.Me encanta que continúe esta divertida historia, que promete regalarnos interesantes detalles de la alta sUciedad sevillana...
Me temo que la cinta de camela pasará a mejor vida, pues no creo, que el recién y flamante esposo perdone (como apunta Maki) el salto del tigre y como consecuencia triture y espachurre a la Susi con la consabida placa de plástico escondida bajo el colchón...
Chiara, ya nos dirás si el novio
por fin cumple o no cumple...
Besos.

Ichiara dijo...

La bestia cumplirá con su cometido Sibyla y camela desaparecerá finalmente de las pesadillas de susi. La alta suciedad (muy buen término) tiene mucho que contar. No te puedes ni imaginar qué pajaras están hechas la Sonsoles y la Caty.

Un beso

Carlos Paredes Leví dijo...

qu� gente tan bizarra habita este mundo...����

Ichiara dijo...

El atrevimiento no tiene parangón Carlos, es directamente proporcional a la escasez neuronal.

Seleccionator dijo...

Leía y realmente veía las fotos de Luzón de la ceremonia...
Un beso

Sibyla dijo...

Isabel, se me olvidó preguntar si después del posado de fotos y del esperado convite, y antes del baile, ¿hubo la ceremonia de la prueba del pañuelo?...
Lo digo porque dices que son canis,
ya nos contarás...
Un beso.

Ichiara dijo...

Selec, eduardo luzón es todo un personaje entre la creme de la creme, y él está acaramelao.

Un beso

Ichiara dijo...

No Sibyla, aquí los canis están mu espabilaos y eso no se lleva. Normalmente se estrenan a los trece o catorce y engrendran a los quince o dieciseis.

Halatriste dijo...

Que triste el dinero cuantos gritos de resignaci�n se balancearon entre, el contar y contar m�s billetes.

Besos

Ichiara dijo...

No terminé de contestarte Siby porque tuve visita. En la próxima entrega se desvelará qué ha llevado a Susi a tamaña insensatez y se comprenderán las cosas, entre otras el por qué no utilizan el pañuelito.

Un besote

Ichiara dijo...

Sí Halatriste, en estas familias se resignan mucho contando billetes, lo pasan realmente mal y les sale urticario de tanto contacto físico con el vil money. A mi no me pasa.

Un beso

Sibyla dijo...

Espero ansiosa las próximas entregas
en que se desvelen, todos los entresijos...
¿Has pensado ponerle nombre a la serie?...
Ya me contarás Chiara.
Un besazo.

Monica dijo...

Ayyyyyyyy por favor, no me hagas lo de Maki...odio comerme las uñas, pero estos cuentos por entregas me matan..pensar que nuestras abuelas iban al cine a ver películas así, te imaginas, cuando me quedara sin uñas me comería las cutículas..ay ay ay y bueno... pero por favor que venga rápido la continuación.
besos continuados

Ichiara dijo...

No sé Sibyla, ando atareada persiguiendo a Susi para que me cuente, pero hablaré con ella a ver si se le ocurre algo. Al fin y al cabo se trata de su vida.

Besitos, si luego tengo un rato os hablo de los padres de ambos que no tienen desperdicio.

Ichiara dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Ichiara dijo...

Venga Mónica, que te vas a reir un montón porque la familia de Susi no tiene desperdicio y además es muy de la tierra y le sale la gracia por las orejas.

Me alegro de que hayas vuelto. Cómo te han ido tus vacaciones?

Un beso

Leuma dijo...

Los cortijos remodelados de la aristocracia son tremendos y ese lucimiento para las bodas todo un espectáculo, es que faltó Paco Rabal llamando a su milana para ver a los "señoritos", un beso