viernes, 21 de septiembre de 2007

Y ríen, y siguen pidiendo más

Entra en el aula y ahí están todos, con sus posturas desafiantes y las sonrisas encubiertas de quienes se saben expertos en el arte de la disección. Juegan al despiste, intentan camelarla con amables palabras, o se enfrentan abiertamente los más audaces, pero ella no se deja intimidar y les mira cara a cara, usando un código que no le es lejano, ni ajeno, y que ellos dominan bien. Establece las pautas del juego y tira primero, esperando una respuesta que no llega, quizás por timidez o desconcierto o desconocimiento. Pero no se rinde y da una vuelta de tuerca al asunto hasta hacerse con ellos, implicándolos en un viaje que algunos nunca podrán olvidar.

Recuerda su primer día, apenas 22 años, y una plaza de profesora de secundaria en un instituto situado en una zona marginal de la ciudad. Llega y se presenta al equipo directivo y al resto de compañeros: todo bien, le han asignado horarios y aulas, y comienza la tarea. A media mañana, una compañera le indica que ha llegado el inspector de zona, está reunido en el despacho de la directora y quiere hablar con ella. No sabe qué ocurre y acude.

Entra en el despacho y tras la presentación formal, el inspector le larga una retahíla acerca de cuáles son las características del centro y de los alumnos, conflictivos, con un elevado índice de absentismo, bla bla bla. A continuación, le sugiere que sería mejor un cambio, dada su inexperiencia, pues los alumnos de secundaria a los que ella va a tutelar son mayores, y es mejor que sigan con su profesor anterior, un interino que lleva en el colegio varios años y que ya está hecho al asunto de tratar estos delicados temas.

Ella contesta que no va a cambiar, que no está de acuerdo con la apreciación de su inexperiencia, y que como acaba de llegar nadie sabe aún de sus capacidades, se levanta y vuelve con sus alumnos. Esto ocurrió hace tres años, tres de respeto, tres de compromiso, tres de constancia.

Vuelve al momento presente y les habla de la mitología griega y romana, y les cuenta la historia de Orfeo y Euridice, y la odisea de Ulises, y el rapto de Elena, y ellos comienzan a relajarse y a disfrutar, y les suenan algunos nombres, quizás de películas que han visto, o de dibujos animados de la tele; alguno, receloso aún, establece comparación con el culebrón que su madre sigue a diario, con toda esa trama de amoríos y venganzas y celos. A veces investigan por su cuenta, en internet, y preguntan porque quieren más; entonces traen historias de otros dioses y otros mortales convertidos en polvo de estrellas o cisnes para camelarse a alguna bella pastorcilla, para comentar y reír. Y ríen, y siguen pidiendo más.

A mi hija Marisa, por su compromiso con la docencia y con sus alumnos, quiénes más la necesitan.

15 comentarios:

Antonio dijo...

Sorpresas da la vida, no sabía que tuviera una hija, y además crecidita. Enseña literatura pura y dura, eso de Orfeo y Euridice parece "porno duro", dentrá a los niños asustaditos, pobrecitos.
Y al inspector lo dejó con la boca abierta. ¡Que niña tiene usted!

Me voy antes de que me vea y quiera darme clases de matemáticas.

Abur.

Isabel Chiara dijo...

Antonio, la niña es profesora de educación física, pero como es hiperactiva organiza talleres y cursos de todo tipo, entre ellos para fomentar la lectura. De todas formas, cuando sale del curre no ejerce y las matemáticas no son su plato favorito. No te apures, que en todo caso te invitaría a tomar unas copas y salir de coña.

Lo siento, no he podido evitarlo, es mi hija y le debía una (también tiene un genio..., que si no lo hago me castiga con su indiferencia, ja ja ja).

Un abrazo.

Makiavelo dijo...

Vistas las habilidades de la niña profesora, tengo que confesar que si diera clases particulares me apuntaría para que me ayudase con la gramática de acá.
Por cierto una niña muy completita, profesora de educación física,de literatura, ¿para cuando nuevas licenciaturas?

Un saludo

Premio consuelo para Lucía Folino dijo...

ay, qué recuerdos me trajiste de mi primer año como profesora de "Formación cìvica" a los 23.

1981. Pleno apogeo del gobierno militar del proceso genocida más aberrante que sufrió nuestro pueblo. Cualquiera podía caer en las garras de los "milicos" por pensar diferente. Me tocó verlo en Corrientes y Talcahuano, pleno centro de Buenos Aires. Mis alumnos de un colegio nocturno, algunos mayores que yo, se encontraban conmigo en boliches bailables de la época. Nos tuteábamos. Les daba clases de "Educación cívica" porque no me gustaba "instruir" ni "formarlos" en líneas de soldado. Trabajábamos con canciones. Sí canciones. Con las de Miguel Hernández y Serrat. Años después se sucedieron muchísimas otras: Eladia Blázquez, Silvio Rodríguez, Rubén Blades, Joaquín Sabina, Alberto Cortés, los tangos de Discépolo y de los Homeros. La poesía de Vallejo marcaba el poema del día. La de Neruda. La de Parra.

Aquel año hasta leyeron El principito por primera vez en su vida (eran chicos de zonas marginales). Los profesores de la sala compatida me miraban raro. Temerosos. Algunos, mayores que yo, que después fueron grandes intelectuales y que recuerdo con emoción me alertaron, alentaron y me dieron material de difícil acceso (revistas, fotocopias). No es que desconociera los sucesos, sino que no podía entender que mi método de trabajo les resultara tan hostil. Sabía que habían prohibido libros específicamente políticos, pero no podrían prohibir la voz popular.

Permitieron solamente un 25% de música en español en las radios.

No querían saber nada con la educación, con la cultura. Eran asesinos profesionales. En la Feria de Ciencias, mis alumnos que eran de escuela técnica, armaron un stand con pegatinas y fotos del nano. Pusieron la canción "Para la libertad" cuando entré al salón de actos, a todo volumen. Habían pintado durante el transcurso de la escolaridad su propia aula con esfuerzo personal y comprado los materiales con dinero de sus bolsillos para relacionar el contenido curricular: orden y pulcritud.
Ese fin de año, el director en la fiesta de cierre del curso, dijo que: "no se aceptarían profesores que ejercieran actos de demagogia". Aplaudí pensando que hablaba de los fascistas. No. Hablaba de mí. Al año siguiente me quitó cinco horas cátedra poniéndome en un horario absurdo que terminaba a las 12.30 de la noche en solamente un curso de dos horas semanales. Me acompañaba en el colectivo de regreso (que sigue siendo una línea tan mal cuidada como en aquel tiempo porque entra a barrios marginales) el mismo profesor de Historia que me diera datos imprescindibles sobre el Museo Histórico de la Ciudad, y que compartiera mi afición a Platón y a la Filosofía del Derecho. No volví a verlo y lo lamento. Tiempo después escribió libros académicos.

Yo, molesta porque muchos alumnos se entusiasmaron con la Guerra de Malvinas y se enrolaron para combatir, pese a mi oposición al combate, abandoné la cátedra (grave error porque eso me significó un retroceso en la carrera docente) para dedicarme a hacer un posgrado en la U.B.A. En 1983 el posgrado en Asesoría de empresas no volvió a abrirse y perdí la cursada.

Tu hija tiene que insistir contra los inspectores cobardes, los directores pusilánimes, contra un sistema que retiene a España en una monarquía pseudo representativa que avala sus ingresos en el colonialismo americano que ejerce descaradamente.

Todo se junta en la memoria, anoche estuve viendo en un programa de Televisión Registrada, unas expresiones de la actriz Cecilia Rosetto a quien la conductora imputaba su condición de ultraizquierda como causa de su falta de trabajo.
Ella dijo en el 2000 algo que bien pudo haber salido de mi boca, después de aclarar que tuvo un marido desaparecido en la dictadura.
"Es ilógico que digas que no trabajo por mis ideas siendo que algunas mujeres que le hicieron FELATIO a los genocidas siguen saliendo en tapas de revistas como grandes damas".
La conductora alegó "no saber a qué se refería con eso de FELATIO".
La mujer a la que específicamente se refería, no solo siguió participando, sino que también hizo lo mismo con ex presidentes de los que todavía no se nombran sin tocarse un pecho -como si fuera la "bicha"-. Después se juntó con un chico menor que su hijo, se siguió operando y cuidando su cuerpito encantador y hoy sigue apareciendo en televisión en horario "prime time", que antes se llamaba el horario caliente. Vive en un piso lujosísimo y hace "usurpación de títulos y honores" (dice a quien quiera oírlo que tiene una carrera universitaria que todos sabemos que no es cierto).

A mí me toca seguir en la "lista negra". Pensaba que mis "amigos" Joaquín Sabina y Prensa me iban a rescatar como en los cuentitos de hadas de la niñez. La bella durmiente que despertaría y besaría a la rana que se transformó en príncipe. Esas cosas no suceden. Los que mandan ahora son harto peores, nos defraudan más, roban en nuestras narices, prohiben el ejercicio democrático con leyes impuestas de EEUU y ¿la oposición? Ahi anda, viendo que pedacito puede rascar encubriéndolos.

Sigo en la lista negra.
Lo que obtengo como respuesta de los miserables: "es lo que hay".


Tu comentario evocó cosas que nunca se olvidarán. Subo este mensaje al blog que estoy confeccionando:
http://vamosahablarsinmiedo.blogspot.com
Si querés participar con denuncias, encantada de la vida, las subiré al cuerpo principal.

Premio consuelo para Lucía Folino dijo...

Ah, me olvidaba. La "diva" estuvo en un programa con Sabina, Charly García y Maradona: Peor es nada.

El programa era producido por la representante en Argentina de Joaquín, del clan Stivel, hermana de Alejo Stivel -ex Tequila- y por culpa de quienes por denunciar con un megáfono en la puerta del canal su ostracismo de odio judío a los "goy" intentaron en complicidad con la fuerza pública internarme en un hospital psiquiátrico (Hospital Moyano).
La teoría de la psiquiatría y antipsiquiatría como factor para vigilar y castigar a los ciudadanos libres fue bien explicada por Foucault y Thomas Szas. No hace falta que reproduzca sus conceptos.

Isabel Chiara dijo...

Querida Lucía, la docencia responsable es un arma peligrosa y siempre es preferible mantener el "orden" con el adocenamiento light. La buena educación acabaría con muchas miserias y sinsentidos de este mundo nuestro, pero que el individuo tenga conciencia de sí mismo y de su libertad no es económica ni políticamente rentable.

Marisa se esfuerza dentro del sistema funcionarial de la enseñanza por abrir nuevas perspectivas a alumnos que tienen pocas posibilidades por el contexto que les ha tocado. Lleva dos años participando en un programa por la paz que intenta enfrentar la dura realidad de los chicos con otras alternativas más enriquecedoras, y como no podía ser de otra manera, también le dedican guiños de respeto como tus alumnos te dedicaron Para la libertad.

Y estos guiños son tesoros que podéis guardar para siempre y no todo el mundo tiene, el de saberse útil y respetado. Tus historias me conmueven y me alegran al mismo tiempo, porque señalan que aún corre la sangre por donde debe, por su canal natural, y no por el del horror.

Un beso, y seguimos.

Isabel Chiara dijo...

Maki, si tiene algún tiempo libre le diré que contacte contigo y te de clases de lo que tú quieras, pero ojo, seguro que te pide a cambio que le cuentes historias de tus presencias diarias. Quid pro quo.

Un beso.

Sibyla dijo...

Realmente Marisa se merece este homenaje y muchos más, sobre todo por haberle tocado en suerte a una madre
como tú.
Una joven valiente y sin prejuicios,
queriendo ejercer,por amor a la docencia y a los milagros que ésta puede lograr, sobre todo con jóvenes
que viven en la zona menos afortunada de la ciudad.
El método de enseñanza es la clave para amar la literatura, la historia,el arte.Sin duda que Marisa habrá conseguido, que muchos niños sueñen y vivan historias fantásticas, sin salir del aula.
Habrá dejado un legado de futuro y esperanza y tal vez el deseo de continuar como tú bien dices, Chiara, porque quieren saber más.
Felicidades por Marisa.

Isabel Chiara dijo...

Gracias Sibyla, lo cierto es que claro, no soy muy objetiva con este tema como es natural, pero sí es cierto que es una niña tremendamente responsable con su trabajo y con su vida y tiene una necesidad de conocimiento que la lleva a estar estudiando continuamente para poder ejercer en unas condiciones de calidad. Así que al margen de ser su mamá, la niña es muy grande por su responsabilidad con los jóvenes.

Un beso fuerte.

Makiavelo dijo...

No sé para que abro el pico, ya me has pillado.

Anónimo dijo...

CREO Q AQUÍ A LA QUE HAY QUE AGRADECER EL COMPROMISO CON LA ENSEÑANZA DE SU HIJA ES A USTED, POR HABERLA EDUCADO EN LA CONSTANCIA, CON UNA CONCIENCIA SOCIAL FIRME, CON RACIONALIDAD Y EFICACIA EN SU TRABAJO.
BRAVO POR USTED

Isabel Chiara dijo...

GRACIAS ANÓNIMO, ES USTED TAN AMABLE QUE ME SONROJO. LOS HIJOS SON UNA GRAN RESPONSABILIDAD Y SU BUENA EDUCACIÓN INDISPENSABLE SI QUEREMOS QUE ESTE MUNDO PERDURE.

GRACIAS DE NUEVO Y UN ABRAZO.

Anónimo dijo...

SU HIJA DEBE ESTAR MUY ORGULLOSA DE UNA MADRE COMO USTED.

Isabel Chiara dijo...

Gracias Anónimo, sigo sonrojándome. Anoche mi hija me telefoneó para decirme que había leido los comentarios y le habían encantado, así que bravo por todos.

Gracias y besos

Isabel Chiara dijo...

Ay Marisilla que no te pillé, te has quedado conmigo y debes haberte reido de lo lindo con el sonrojo.

Gracias hija, te quiero.