domingo, 6 de enero de 2008

La huida

Venga Andrés..., ya está hijo, lo dejáis para el verano que hace mejor tiempo, no te preocupes más. Cómo iba a saber la pobre criatura que iba a ocurrir algo así, después de todo es su amiga, como su hermana, qué va a hacer, quedarse como si nada, con estas cosas hay que cumplir... Voy a prepararte un batido fresquito: esta mañana he comprado unos fresones en el mercado que parecen ciruelas de lo gordos que son. No te preocupes más y ahora céntrate en organizar la casa para cuando llegue Susi... ¿Has hablado con Leonor? Es que me dijo que ya le habían traído la tela para los cojines y el edredón, y se la tengo que llevar a Amparo que me ha prometido que busca un hueco y lo cose antes de que vuelva la niña de Londres. ¡Cómo estarán sus padres..., qué horror! ¿Se sabe algo más? Dios mío cómo está el mundo, da miedo..., yo, cuando sale tu hermana por la noche, estoy con las carnes abiertas hasta que la oigo llegar, es que se imagina una de todo, con lo que hay ahí fuera.... Ozú, ozú, ozú...



Mientras en Sevilla la vida continúa apacible y sin más contratiempos que la desilusión de Andrés de verse compuesto y sin luna de miel, Susi abandona Gatwick en un tren camino de Victoria, donde enlazará con la línea azul hacia Oxford Circus y los ojos vidriosos de Claire, bendita Claire. Con la vista fija en un paisaje difuso, casi invisible, como sus sentimientos de los últimos dos meses, Susi reordena imágenes inconexas en un intento de estabilizar emociones e insuflarse fuerzas para afrontar la realidad que la espera dos horas más tarde. Sin saber dónde agarrarse, ella, tan necesitada de un hombro cálido y cercano, recorre espacios olvidados para reconocer de nuevo a la muchacha delgada y tímida, silenciosa, que mucho tiempo atrás le presentaron como Elizabeth.

Aquel día, un templado viernes de marzo, paseaban después de clase por el Soho en busca de un apartamento más céntrico para Susi; Claire vivía cerca, en Regent Street esquina con Cavendish Place, y le entusiasmaba la idea de sacar a su amiga de Clerkenwell, la vetusta residencia donde se alojaba desde su llegada a Londres, y plantarla en pleno West End para que floreciera con su presencia cercana y el abono añadido de teatros, cafés, y toda la fauna variopinta que pulula por esas calles de dios. De vuelta a casa, con varios teléfonos en el bolsillo, encontraron a Betty en el Nero tomando café con una amiga del trabajo. Qué diferentes las hermanas, sólo seis años, y Claire más carnal, más tierna, más viva... Pero ahora entendía mejor la reserva de Elizabeth; su distancia formaba parte del juego en el que andaba metida, y que posiblemente la había llevado a la muerte.

Qué se sentirá allí, en el otro lado... Cómo será el tránsito, se tendrá conciencia del nuevo estado o la nada absoluta invadirá nuestra mente y nuestro cuerpo hasta perder la consciencia... Elizabeth extiende la mano hacia ella y se le cruza otra mano, la de su padre instándola a guardar silencio con un gesto sensual y autoritario, el dedo índice apenas rozando sus labios, y entra en la batería de recuerdos aquella chica rubia medio desnuda sorteando pasillos y puertas hacia el baño mientras Leonor batallaba fruslerías en el Corso Buenos Aires de Milán. Un secreto, y la intimidad de su padre con otras compartida alejan a Susi de ese intrincado camino hacia otra realidad menos hiriente aunque más molesta, la sombra de su madre, bella sombra en claroscuro monocolor, grácil espectro en los confines de la infancia, y una mueca de dolor surca la tersura de su rostro. ¿Qué provocó tu desprecio? ¿Qué verdad manifiesta se alojó en ti que te alejó para siempre? La vida es una isla dividida en compartimentos estancos, como los dibujos que forma el paisaje que se extiende a su mirada, la campiña como un todo fragmentado en función de las especies que se apiñan por simpatía o por la laboriosidad de un esfuerzo que busca el orden en el caos.

Y tu vida, madre, se rompió cuando comprendiste que no podías abrir otro espacio, un recoveco en el que alojarme para cuidarme y protegerme, y explicarme la vida sin tapujos, enseñarme a ordenar unos sentimientos que disparaban balas de plata al corazón mismo del amor. Y ahora te acercas para buscar mi complicidad y aligerar la pena que te embarga desde que descubriste que el romanticismo aprendido en la literatura y el cine era mentira, una excusa más para doblegar la voluntad y aislar el sufrimiento en un único sentido, el que desemboca en mi padre, sacerdote compulsivo del goce propio; y fraguaste la venganza sirviéndote de soluciones “estéticas” que no han hecho sino raer aún más el debilitado cordón que unía a la familia.

El reflejo de su rostro en la ventanilla, descubierto cuando el tren hace entrada en la estación central, devuelve a Susi la imagen de una mujer gastada, aturdida, presa de un desencanto rotundo, sin vuelta atrás, y piensa en Andrés, en cómo se enamoró de él aún antes, mucho antes de que se produjera un encuentro íntimo entre ambos, y añora aquellos años entre las sacudidas y empujones de ese hervidero humano que es Victoria, penúltima parada a Claire.
El encuentro se produjo dos paradas más tarde con un interminable abrazo de ambas amigas, ajenas al espectáculo de risas y llantos que estaban protagonizando para curiosidad y sorpresa de los viandantes. Susi, acomodada en el cálido pecho de Claire, dejó salir toda la tristeza que la corroía por dentro y se sintió de nuevo en casa, limpia y descansada, dispuesta a emprender con su amiga el tortuoso camino a Kensal Green, fin del viaje.

8 comentarios:

Sibyla dijo...

Pobre Susi, aturdida y desorientada...realmente no sabe lo que va buscando?.
Lo que sí tiene claro, es que no le ha importado postergar la luna de miel con su recién estrenado marido.
A ver si el reencuentro con su vieja amiga Claire, le ayuda a poner en orden sus sentimientos, y decide por fín, qué piensa hacer con su futuro.

Isabel, eso ya nos lo irás desvelando tú, que para eso eres la autora con todos los derechos reservados!
Seguimos bicheando!
Un abrazote fuerte.

Makiavelo dijo...

Isabel, me llama poderosamente la atención lo seriecita que te has vuelto escribiendo.

Qué responsable la madre de Andrés aconsejando aplazar el viaje de novios.

Qué dominio del London city el de la niña, se conoce todas las calles, estaciones de metro y semáforos incluidos. Si a Susi le falla lo de la galería de arte se podría ganar la vida como guía turística. Y ese encuentro con el fantasma resulta transcendental.
Suerte en Kensal Green, estaré pendiente.

Besos y me armaré de paciencia hasta la próxima entrega.

Eva dijo...

Estaba deseando la nueva entrega. Qué oscuro es el paisaje cuando se comprende que el romanticismo forma parte del atrezzo de esta obra a la que nos han invitado pero no nos han dejado elegir papel.

Me llama la atención lo bien que te desenvuelves por Londres. La descripción de los espacios es muy buena.

Un beso.

Monica dijo...

Me da mucha lástima Susi, tan jóven y tan vacía...estará pensando que entre los brazos de Joao pasaría estos malos momentos, o intuye que tener buen sexo tampoco es la respuesta.
Se enterará alguna vez de cómo murió Elizabeth, podrá digerirlo??difícil para una mente pacata .
Posponer la luna de miel, fue una liberación...me intriga mucho, porque creo que va a ser muy sopresivo lo que vendrá.
Besos maja

Ichiara dijo...

PARA TODOS:

Me entusiasman vuestros comentarios porque me dan pistas para continuar con la historia de estos pollos, por eso y aprovechando que esta semana se inaugura Working Art voy a conseguir una foto de familia. Intuyo que no me van a invitar, pero como soy prima de Kauyuma'li podré ver lo que pasa allí con el ojo de dios que siempre me acompaña (y una camarita de fotos).

SIBYLA

Susi es una petarda acostumbrada a que se lo den todo hecho, a tener la vida programada, pero los últimos sucesos han sido como una bofetada con la que, parece, va a despertar. De todas formas, siempre le quedará Lisboa.

Un beso y un serranito (te regalo al que más coraje te dé)

MAKIAVELO

Cómo no iba a ponerme seriecita si la pobre está a punto de enterrar lo que quedó del banquete... gracias a tu amigo Manfredi.
Y la niña, pues claro que conoce London, sobre todo el centro, si ha vivido allí (es tonta y pija, pero no ciega), y el circuito gatwick-victoria-oxfordcircus se lo sabe de memoria. Besos carnívoros.

EVA

Te voy a contar un secreto: desde que el Sr Leví me hizo saber que Castelli (al que yo rondaba como personaje) estaba muerto, me he esmerado en las tareas de documentación, y ahora los planos del London City y London underground me acompañan en el autobús. Además tengo a George, mi querido George, my brother, que lleva más de 15 años viviendo en la capital británica. Así que entre unos y otro procuro defenderme. Estuve por allí hace 6 ó 7 meses y escribiendo recordé el Nero, una cafetería pseudochic donde se toma un buen expresso.

El romanticismo enlatado ha hecho y sigue haciendo mucho daño.

Un beso

MÓNICA

Es cierto, esta niña es tonta de capirote, y a estas alturas, en lugar de tostarse en una playa caribeña con Joao, se va de entierro. No me extrañaría que en el viaje a Londres llore dos muertes, y vuelva como el ave fénix. Ya veremos (y su madre mientras comprando cortinas ¡qué cruel es la vida!).

Un beso y un abanico (que me he enterado que hace un calor de demonios)

Monica dijo...

Gracias por el abanico guapa , pero me estoy derritiendo..no hay aire acondicionado que aguante... falta la luz en algunos barrios, la locura...Mándame unos vientos frescos por favor !!!
Besos

Sibyla dijo...

Ichiara, gracias por el regalo del serranito, pero yo, el serranito lo prefiero en pequeño bocata de jamón, que te ponen de tapa con la cerveza
por aquí, en la ciudad dónde vivo!(jajaja)

Me parece que la Susi, va a salir corriendo pa Lisboa en busca de Joao.

Besos guapetona, y buen fín de semana.

Ichiara dijo...

Mónica, te paso también a Eolo para que te sople un poquito y refresque el ambiente. Besitos


Dibyla, a mí también me hustan más los serranitos de bar con cerveza fresca y su pimiento frito.

Susi, de momento se queda, pero pronto cogerá las maletas.

Un beso